¿Hacia la era del
Pacífico?
El fundamento Multicultural de la Interdependencia Económica.
Comentario al artículo titulado: “¿Hacia la era del Pacífico?
El fundamento Multicultural de la Interdependencia Económica.”,
de Manuel Castell´s, perteneciente
al libro “Fin del Milenio”, Madrid, Editorial Alizanza,
1998.
El autor del artículo de estudio hace un rico análisis de las
sociedades y las instituciones, de las más importantes
naciones del Oriente tales cómo Japón, los Cuatro
Tigres Asiáticos (Corea del Sur, Taiwán, Singapur
y Hong Kong)
y China. Concluye tratando de delimitar en las dinámicas
sociales diferenciadoras que han determinado el éxito de cada
una de estas naciones y las razones de la crisis que ha surgido
al haber logrado su éxito; con esto intenta discernir,
el autor, factores comunes que podrían beneficiar el
futuro del Pacífico y su integración.
Inicia el autor con una panorámica realista introduciéndonos
directamente a la crisis asiática y de los mencionados
países, con ella nos deja entrever las paradójicas
conclusiones a que arribará al final de su investigación
cuando expone que “La principal razón de la crisis asiática
es, precisamente, el éxito de su proceso de crecimiento
económico y su plena integración en la economía
global”.
Interesante es que, el camino que todas las naciones desean efectuar exitosamente,
y que estas naciones lograron hacerlo más que triunfantemente,
vino a convertirse en el inicio de la misma crisis de estos
modelos de gobierno.
Quizás antes de entrar en materia y por ser un artículo extenso,
se separarán los comentarios en dos temas grandes, uno
en que se analizará el modelo del Estado Desarrollista
Nacionalista que llevó a estas naciones al éxito
y dos, se tratará de contestar la pregunta que se hace
el autor de ¿si existe el Pacífico como región
específica de la economía mundial? Y cuál
es su futuro.
Entorno al tema hay algo interesante que el autor no contempla dentro de su
artículo directamente pero que esta latente en todo
el análisis que hace de cada país y en general
de la región, este se refiere a la relación del
poder (Estado desarrollista) con la sociedad civil. Específicamente,
en las sociedades asiáticas se da una relación
de un absolutismo aceptado por un consenso gremial del cual
la mayoría de la población ha desconocido, en
algunos casos el manejo del poder más que brutal y gira
entorno a una corrupción “aceptada” durante mucho tiempo.
Es importante hacer notar estas que en estas sociedades la mayoría de
los “gobiernos” históricamente, ante la llegada del
extranjero, se han caracterizado por irrogarse la potestad
de proteger al pueblo. Esto se notó especialmente con
la llegada al oriente de los portugueses, holandeses y españoles,
quienes en ves de ingresar a la capital del imperio como conquistadores,
tan solo lograron una isla Macao por medio de la cual solo
pudieron “conectarse” asépticamente con el imperio.
Esto se confirmaría posteriormente con Inglaterra cuando
se les concedió Hong Kong bajo las mismas condiciones
de asepsia cultural. El gobierno chino obligo a este tipo de
relación para evitar la contaminación del pueblo
chino con los extranjeros, en reductos de relación limitada
fueron eficientes en cuanto a bloquear las influencias de los
otros pueblos.
Igualmente fue muy escasa fue la relación que estas potencias occidentales
tuvieron con Japón, nación que boqueó sus
relaciones con los extranjero, fueron ínfimas las relaciones
culturales con las potencias colonizadoras y extremadamente
asépticas. Será hasta en el siglo XIX, que con
la fuerza de las naves de guerra de la naciente nación
norteamericana, el Comandante Perry obligó a
Japón a abrirse a los extranjeros, y aún así esta
relación “colonial” fue muy limitada.
Es claro que los gobiernos imperiales de estas históricas potencias
de Asia, China y Japón, siempre se irrogaron la protección
del pueblo, del extranjero, concebido como “invasor”, contaminador,
y considerados en algunos casos, ante civilizaciones tan milenarias,
de incultos. Vale la pena aclarar que la forma de gobierno
de ambas naciones por regla general era imperial, excepto un
periodo de unos doscientos cincuenta años que se dio
el Shogunato de Japón, en
donde el estado fue tomado por “clanes militares” que gobernaron
brutalmente a esta nación.
Técnicamente hablando eran “monarquías absolutistas” cuyas estructuras
de control ocurría por medio de clanes familiares, autoridades
administrativas y militares principalmente; por ende es una
estructura de dominio muy similar a la medieval en la cual
las personas estaban sujetas a la tierra, en un sistema en
el cual se concebía la esclavitud como algo normal.
Los gremios, si bien en oriente no se manifiestan como sus
contrapartes contemporáneas de la Europa medieval socialmente
cumplen funciones similares. Estas estructuras aparecen en
estas sociedades bajo nombres como clanes familiares, (keiretsu y
similares en otros países) con grandes privilegios y
beneficios que en momentos determinados rivalizan aún
con el absolutismo del imperio.
La religión o iglesia, si se puede concebir como tal, esta en una relación
más ceremonial del estado (legitimadora), que como poder
paralelo al del emperador y quedando absolutamente debajo de
su dominio. Culturalmente no aparece como un ente diferenciado
en la estructura, si no que sus dominios están en la
superestructura dirigidos acorde con los intereses del imperio.
En cierta forma hasta aquí se puede tratar de buscar un paralelismo
de estructuras de dominación como la de Roma, la Europa
de la Edad Media y la de China y Japón, respetando las
diferencias culturales y geográficas, todas tenían
una característica especial, el absolutismo y su crueldad.
Con el renacimiento en occidente se dio el inicio de un proceso
de perfección del poder, el cual pasó del absolutismo
monárquico a las democracias parlamentarias y al reconocimiento
de Derechos a los pueblos. Este fue un proceso milenario que
implicó cuestiones trascendentales como la separación
de la iglesia del estado, la ilustración del poder,
la aparición del parlamentarismo y el constitucionalismo.
Con el presidencialismo se vino a estipular la necesidad de
la separación de poderes que se consolido con la famosa
teoría de la democracia, de establecer balances y contrapesos
para lograr la “estabilidad” y el “bienestar” de las mismas
democracias.
Si bien en occidente esto ocurrió como un proceso evolutivo histórico
en Asia este proceso por un lado, se vio estancado con la llegada
de los occidentales y su proceso colonizar, con excepción
de China y Japón el resto del continente fue “repartido” entre
los imperios europeos, repartición a la cual se sumarian
posteriormente Rusia y EE.UU. Por
otro lado los gobiernos de China y Japón se cerraron
al exterior y mantuvieron sistemas más o menos estables
cuyo fundamento fue, el absolutismo imperial en donde el emperador
no podía ser mirado por ningún súbdito
ya que estos tenían características deicas.
En ningún momento, en China ni en Japón, desde la Edad Media
el concepto poder absoluto fue modificado en las distintas
dinastías de estas naciones; la reivindicación
de derechos como tal en Asia no se concibió sino hasta
el Siglo XX y aún así esto es discutible como
se tratará de fundamentar más adelante. Como
ya se ha dicho, los gobiernos tanto chino como de Japón
se consideran los protectores del pueblo y es a este solo a
la entidad que le corresponde protegerlo. También en
las culturas orientales las reivindicaciones individualistas
son mal vistas, por ende primero esta el interés del
grupo y luego, cuando se pueda el del individuo; no es posible
ignorar el significado del suicidio (Harakiri) en la cultura
japonesa y el uso que la sociedad le da ante los individualistas.
Las otras culturas de Asia no cabe duda que fueron arrasadas por el colonialismo
europeo, quizás solo China y Japón se mantuvieron
en una relación limitada, así fue hasta el Siglo
XIX en que el comandante Perry obligó a Japón a abrirse; en China similar
efecto tuvieron las Guerras del Opio y la Rebelión de
los Boxers que permitieron el ingreso
de los extranjeros a la tierra principal de China.
Respecto a la historia de los hoy día conocidos Tigres de Asia, Corea
del Sur, Taiwán, Singapur y Hong Kong es importante
reconocer que con excepción de
Corea, el resto fueron victimas del colonialismo. Hong Kong previo
a la llegada de los ingleses sufría el
mismo destino del resto de china; fue durante el siglo XIX, época
del apogeo del colonialismo, que se convierte en parte del
Imperio y en producto de un imperio mercantilista, el Ingles. Hong Kong junto
con el antiguo Ceilán (Sri Lanka) fueron los puertos
de Asia en donde y desde donde el imperio de su Majestad se
conectaba con sus otras colonias en Asia. La situación
sui generis de Hong Kong no debe causar extrañeza de su preponderancia,
debe tomarse como un modelo establecido y operado acorde con
los intereses del Imperio, que le dio su razón de ser
hasta los años cincuentas del siglo pasado, cuando el
estatus quo comienza a cambiar.
Taiwán siempre fue una isla de intermedias posiciones guerreras entre
China y Japón, zona de piratas y ladrones donde ambos
imperios solo trataban de imponer su orden sin mayor interés
que mantenerlos alejados. La pesca y la agricultura de subsistencia
fueron apenas lo necesario para dar sustento a la inestable
población sino-japonesa y la isleña autóctona
que sobrevivía de guerras permanentes con los invasores
y los piratas.
Singapur siempre tuvo una situación geográfica predominante la
cual durante la colonia determinó luchas y conflictos
entre potencias por su posesión, esto la llevo a convertirse
en una ciudad multicultural objeto de codicia y riqueza. Frente
a esta ciudad, ubicada en el estrecho de Malaca, históricamente
tuvo que pasar la mayoría de la carga entre Europa y
Asía, no en vano esta ciudad estado a través
de los tiempos ha predominado de una forma y otra.
Corea ha tenido una historia distinta, nunca el concepto Estado Nación
la caracterizó, si bien en su historia es innegable
la grandeza. Ha sido objeto de colonialismos locales y por
ende tuvo guerra con de China, Japón y Rusia, los imperios
occidentales nunca llegaron a tenerla como un objeto de conquista
en sus mapas. Si bien en su historia hay cultura y grandeza,
la crueldad como forma de ejercicio del poder constituye una
constante en el desarrollo de esta nación.
Los “gremios”, llámense clanes familiares, autoridades administrativas
o militares, en todos estos países no cabe duda se configuraron
como estructuras de despliegue del poder, estos por supuesto
se han desarrollado con características autóctonas
y con inmensos poderes sobre la población. Estas formas
de poder se consolidaron bajo la consigna de la corrupción
la cual se consideraba como algo innato en
esas sociedades.
Para finales del Siglo XIX China todavía mantenía una estructura
imperial, ya en franca decadencia y se están dando los
inicios de lo que será próximamente la Revolución
China, El imperio japonés de Manchuco en China fue el
final de este tipo de estructura de dominio con el último emperador de China. En el periodo
de Entre Guerras, China vivió en una guerra permanente
entre, los revolucionarios Maoístas y los de Sun Yan Sen
(que luego pasan a Taiwán), y de estos con Japón
que había invadido la tierra continental ávido de
materias primas. Para finales de la Segunda Guerra Mundial, Mao había
tomado el poder con el Partido Comunista Chino, nuevamente
china quedó sujeta a un poder absolutista, brutal en
el cual el Partido Comunista se irrogaba nuevamente la potestad
de velar por el pueblo chino.
No obstante que China tiene una Constitución, jurídicamente no
se puede hablar de reivindicaciones de derechos por parte del
pueblo chino, mucho menos de las libertades de los individuos.
La masa, el proletariado es eso, una masa la cual se pliega
a lo que se estipula su líder Mao que es bueno, así cómo los sacrificios
a que se deben someter en pro, esta vez de la revolución
y por supuesto la recuperación de los desastres de las
guerras que venías desde finales del siglo XIX. No en
vano su Libro Rojo se convirtió en un dogma al cual
se pliegan todos los individuos, lo siguen fielmente y el Ejercito
Rojo se encargó de hacerlo cumplir.
Japón a su vez durante el siglo XIX, con la instauración de la
nueva dinastía Mei Yi, retorna al Imperio, el emperador
en la toma del poder adopta como lema la occidentalización del
Japón; y para ello se propone tomar lo mejor del Mundo
y llevarlo a Japón para hacerlo mejor, e industrializar
a la nación para el futuro. No cabe duda que para los
inicios del siglo XX Japón ya era una potencia industrial
en ciernes, a pesar de contar con Parlamento y tener una constitución,
el monarca se considera divino; esto último es una muestra
de un resabio del poder primitivo, en donde el rey es la manifestación
de Dios en la tierra. El absolutismo como forma de poder sigue
siendo la constante del modelo y en el cual brilla por excelencia
la democracia, siendo elites o clanes quienes dirigen el “bienestar
de la nación”.
Las otras naciones que posteriormente se convertirán en los Tigres de
Asia, durante los Siglos XIX y XX yacen latentes bajo un colonialismo
que se dedicó a perseguir a los independentistas que
se rebelaba contra una explotación, y a exigir la sumisión
hacia los colonizadores que llegaron a imponer su sistema y
forma de vida.
Después de la Segunda Guerra Mundial, los países mencionados,
excepto China, inician un proceso evolutivo hacia un modelo
de gobierno democrático, que si bien es creativo, los
símiles en occidente tardaron más o menos cuatrocientos
años en evolucionar en sistemas democráticos.
Por medio de constituciones no solo se les impone una estructura
parlamentaria, si no que se estipulan nuevos derechos individuales,
que no son compatibles, todavía, con al concepto de
sociedad existente, en donde el grupo predominaba sobre el
interés del individuo.
No obstante la contradicción entre el sistema impuesto y la realidad
del sistema tradicional, en el trasfondo socio nacional existe
una necesidad de continuidad y supervivencia. Es así como
en Japón los americanos obligan al Emperador a renunciar
a su divinidad (el emperador simbólico que se refiere
el autor), en cambio lo dejan subsistir como un monarca figurativo,
bajo una forma de gobierno parlamentario.
El gobierno norteamericano permitió continuar al emperador como la cabeza
del Estado Japonés ya que representaba el vínculo,
de la nueva realidad con el pasado y la tradición. El
gobierno constitucionalista esta vez como una “democracia” parlamentaria,
igual que en el pasado, se irrogó la dirección
del pueblo inteligentemente legitimado en la urgencia de salir
de las ruinas de la Guerra. De esta manera se plasmó una
forma de gobierno propio de los países asiáticos
conocido como Nacionalismo Desarrollista; aparte de las diferencias
culturales e ideológicas en cierta forma es un modelo
muy similar al modelo de Capitalismo de Estado de la Social
Democracia Alemana, también concebido en la Post Guerra
Alemana.
El Nacionalismo Desarrollista gestado en estos países implicará en
la praxis un proyecto que en el caso de Japón, lo llevó a reindustrializarse,
consolidar el mercado nacional, garantizar al trabajador la
estabilidad laboral y principalmente participarlo en el bienestar
nacional. En el trasfondo del proyecto y hacia el futuro estaba
el convertir a Japón en una potencia
regional y en un actor internacional, el fin era globalizar
la economía japonesa. El modelo japonés ha sido
un éxito rotundo, sin embargo para los vínculos
con el pasado y la tradición esto implico una crisis
que a su vez ha repercutido en la estructura misma de la sociedad
japonesa, basada en el sacrificio de los individuos para lograr
el bienestar del grupo.
Históricamente en los países asiáticos los derechos humanos
no había sido un derecho muy respetado. En el Japón
de la Posguerra, a pesar de existencia constitucional de estos,
la violación de los derechos individuales fue un hecho
que se basó en la necesidad de proteger a la sociedad,
la tradición y el pasado.
El bienestar logrado por el gobierno, “quizás” legitimó la persecución
de los disidentes para convertirlo en algo socialmente necesario,
ante el constante enriquecimiento del Estado Japonés
y el creciente industrialismo esto paso a ser una cuestión
más de delitos que de política. Esta relativa
estabilidad permitió un crecimiento explosivo de las
empresas japonesas que las llevó a desplazarse en el área
asiática inicialmente en búsqueda de materias
primas; para posteriormente convertirse en grandes consorcios
cuyo ámbito era el mundo globalizado.
No obstante el absoluto éxito del modelo del nacionalismo desarrollista,
en Japón el sistema progresivamente entró en
crisis, importante es que como consecuencia del bienestar logrado
por primera vez en la historia los japoneses todos, tuvieron
el verdadero disfrute de las libertades individuales; por otro
lado el sacrificio que se exigía de los individuos por
el estado ya no era necesario, esto vino a implicar el inicio
del resquebrajamiento de los vínculos con el pasado
y la tradición.
El modelo desarrollista y nacionalista japonés, estructurado en un conglomerado
armonioso de intereses políticos, sociales y económicos
potencialmente antagónicos, para la década de
los ochentas comenzó a entrar en crisis. Progresivamente
las contradicciones del sistema se fueron haciendo cada vez
más evidentes y comenzaron a evidenciarse los sistemas
de corrupción institucionalizada lo que precipitó aún
más la crisis. Las empresas que en los inicios de la
Post Guerra necesitaron del gobierno y el partido mayorista
no estaban dispuestas a continuar siendo parte en el juego
político establecido desde la Posguerra.
En cierta forma esto ha llevado al sistema a un estancamiento que en el presente
ha debilitado al Yen japonés y ha puesto en jaque la
posición de Japón el mundo globalizado.
Respecto a Corea del Sur, es un país en el cual tampoco los derechos
humanos han sido muy respetados, esto deja entrever un tipo
de gobierno absolutista en el cual los individuos siempre fueron
opacados por las necesidades del grupo. El hecho que Corea
históricamente ha sido objeto de constantes invasiones
de sus vecinos no permitió el desarrollo de los derechos
de los individuos y del concepto de gobierno.
Igual que en Japón, donde el gobierno canalizó gran parte del
dinero de Plan Marshall, en Corea
quizás con mayor ahínco le correspondió recibir,
especialmente después de la Guerra de Corea, gran cantidad
de asistencia militar debido a la entrada del mundo a la Guerra
Fría. Con Corea ocurrió algo similar a Berlín,
se convirtió en una vitrina de exhibición de
la democracia ante el mundo comunista en Asia, pero en este
caso el ámbito era macro, había que proteger
toda la península en su paralelo 38 y fortalecer por
parte de los EE.UU. al país
so pena de ser invadido por Corea del Norte.
La clase dirigente de este país en la post guerra introdujo, similar
a Japón, un sistema de gobierno Nacional Desarrollista
el cual llevo a esta nación al éxito no solo
regional sino también mundial. Igual que en Japón
estos logros han llevado al sistema a la inestabilidad en cuanto
a los principios históricos y de tradición que
lo rigen. Si bien el modelo aplicado es similar al de Japón,
este propiamente ha tenido una posición de ventaja con
relación a otros países debido a que es una de
las pocas áreas de la Guerra Fría que verdaderamente
ha estado “caliente” hasta el presente, en que se convertido
quizás en el foco de más alta tensión
mundial por el grave potencial de un conflicto de magnitud
atómica.
Personalmente, considero que a pesar de que Corea tiene su milagro económico
y ha tenido un gobierno “legítimo” se podría
poner en entredicho su existencia de no haberse dado estas
peculiares circunstancias de la Guerra Fría y la permanente
potencialidad de guerra entre ambas Coreas.
Taiwán podría considerarse que se encuentra en una relación
similar a la de Corea, esta ves en el ámbito de la Guerra
Fría contra China, los EE.UU.
se convirtieron en el baluarte absoluto de su líder
político Chan “Kai Shek” y del pueblo de Taiwán
excombatientes expulsados por Mao Tse Dong de
China Continental. Inicialmente el respaldo fue incondicional,
Taiwán hasta fue miembro de las Naciones Unidas y el
apoyo económico ilimitado. EE.UU.
en cierta forma tuvo con Taiwán una relación
filial similar a la que ha tenido con Israel, lo que en ambos
casos le ha traído serios problemas. En el caso de Taiwán
como se dijo fueron con China y llegó a defenderla verbalmente
con amenaza de guerra en caso de que China la invadiera.
Fueron duros los comienzos de Taiwán, lo que implico un proyecto, similar
al de Japón, de reconstrucción y de convertir
a la nación en un modelo mundial. Esto implicó también
la aplicación del principio de la superioridad del interés
del grupo sobre el individuo y del uso de la fuerza contra
el las reivindicaciones de individualismos; no se debe olvidar
que el gobierno del Komintern era militar y técnicamente
durante Chan Kai Chek Taiwán
era una dictadura absolutista.
El proyecto de llevar a Taiwán al futuro se legitimo en un gobierno
de modelo Desarrollista y Nacionalista, este también
logró éxitos similares a los de Japón,
convirtiéndose en una potencia financiera mundial. De
igual manera el bienestar de la población creció hasta
lograr un per cápita de los más altos en el mundo. Las
empresas y los capitales financieros de orden internacional
surgido de la boyante industria taiwanésa también trastocó los
límites de la isla lo que igual que Japón progresivamente
vino a iniciar la crisis del sistema.
Singapur, es el país con el ingreso per cápita más alto del mundo, casi un estado
ciudad con una posición estratégica envidiable.
El mero accidente geográfico e histórico determinaron
un devenir en antaño relacionado con la piratería
y el contrabando y un presente de megalópolis mundial
con un sistema de gobierno que multa a las personas por comer
chicle y botar basura en la calle, condena a muerte a los traficantes
de droga y es él lugar donde la mayoría de las
grandes empresas del mundo tienen por los menos una filial.
Singapur ha generado su propia industria tecnológica obligando a las
empresas transnacionales a compartir sus conocimientos con
el país. Es un sistema pseudo dictatorial y militarista
en el cual el uso de la fuerza ha constituido una constante
hasta el presente, pero que le ha dado una estabilidad al país
inigualable.
No obstante el éxito del modelo, comparado con las otras naciones en
estudio, quizás la crisis no ha afectado mucho al sistema
por la poca alternabilidad del mismo y lo consolidado del poder
desde tiempos de la colonia. Esto ha determinado en país
una forma de “democracia” extraña y digna de estudio,
pero la cual no cabe duda se legitima y no se discute por su éxito.
Para analizar la segunda parte de este análisis, en este punto y quizás
para contestar la pregunta del autor ¿si existe el Pacífico
como región específica de la economía
mundial? Y cuál es su futuro?
Como la región del Pacífico esta integrada por países,
valdría la pena más bien preguntarse, si las
naciones que integran esta región están lo suficientemente
evolucionadas (maduras) como Estados para poderse integrar
bajo un modelo superior regional.
Considero que los estados en donde la forma de gobierno no se ejerce por medio
un sistema de balances y contrapesos a favor del respeto de
los derechos del individuo no están lo suficiente maduros
para entrar en un proceso de restricción de la soberanía
y someterse a las exigencias y restricciones que implican este
tipo de organizaciones.
En esos países la sociedad civil sería inexistente, como lo ha
sido hasta ahora, de no ser por los errores tanto de los partidos
políticos como de los altos dignatarios de los gobiernos,
al haber perdido su credibilidad o haberse quedado sin propuestas
de liderazgo, que han tenido que recurrir a esta para intentar
recuperar la legitimidad perdida.
Con excepción de China y Japón, en los otros países han
sido pocos los años que ha transcurrido desde que se
independizaron o adquirieron su autonomía como Hong Kong;
quizás muy poco tiempo para la evolución en la
práctica nacional del concepto de poder de un absolutismo
a un sistema democrático.
Todo proceso de integración implica una redistribución de la
soberanía tanto hacia arriba como hacia las bases, quizás
esto obligará a los Estado a respetar a los individuos
quienes cada vez más reivindican sus derechos, será de
esta manera que se comenzará a integrar una sociedad
verdaderamente democrática. Solo de esta manera se podrán
autodeterminar las naciones para ingresar o no en un sistema
que si bien implica restricciones en un sentido, también
involucra un bienestar.
Para concluir sobre cuál es el futuro del Gran Pacífico, es necesario
ubicarse en el mundo globalizado en el cual el nivel de competitividad
entre naciones se ha convertido en algo del pasado para ubicarnos
en el ámbito de comercio entre zonas regionales.
Qué debería ocurrir, sería lo más sensato y lógico,
pero estarán las naciones lo suficientemente maduras
para poderlo realizar, serán lo suficientemente democráticas
para tomar tan importante decisión. Considero que, cómo
ha ocurrido hasta ahora, serán las fuerzas económicas
las que determinarán el devenir de la regionalización;
para que ello ocurra será necesario complementarlo con
instrumentos que busquen la estandarización de la
interacción (política, social y económica)
en el área.
Quizás lo más prudente sería iniciar con una integración
progresiva primero en sub regiones
cuya meta final sería integrar la región del
Gran Pacífico. |