¡Cómo
el liderazgo compartido es un factor clave de éxito
para alcanzar metas!
El problema
No hay nada
más cierto que el viejo adagio de que “dos cabezas
piensan mejor que una”, sin embargo entre el dicho y hacer
eso una realidad, es luchar contra corriente y prejuicios
asentados en el sistema. Es un mito casi universal enclavado
en la mente popular de que el liderazgo casi siempre es una
cuestión singular; son miles de años de condicionamiento
cultural que contradicen el liderazgo compartido.
A
través de la historia, desde los famosos liderazgos
militares de Roma, hasta las famosas batallas de Napoleón
cada una tuvo su líder único que determinó la
victoria; este tipo de liderazgo ha sido obvia y manifiestamente
una cualidad, es una marca individual en los anales de la
humanidad. Hasta en los mismos estudios, con el sistema de
la historia subjetiva, se enseña de manera singular;
el liderazgo compartido es ampliamente ignorado en la literatura
de la investigación académica, se asume que
las organizaciones tienen indudablemente es un único
líder quién claramente esta a cargo.
Para
que el sistema capitalista industrial surgiera implicó el
desarrollo de estructuras administrativas, económicas,
políticas, jerárquicas y centralizadas; la
dirección y la toma de decisiones ocurría naturalmente
en las cúpulas unipersonales de las organizaciones
de la época. Técnicamente las tomaban los que
más sabían o por lo menos quienes más
información tenía, ya que toda la información
siempre fluía desde la base pasando por los mandos
medios hacia las jerarquías superiores y esta siempre
fluía hacia “El Jefe”. Los mandos medios y las bases
necesariamente constituían entes subyugados por el
sistema, como los tentáculos son una parte del organismo
principal que integran al pulpo, sus movimientos eran acorde
a las necesidades del ente superior.
Hasta
los educandos son “enseñados” para creer que los principales
ejecutivos son actores que se comportan como actores solos,
no en vano los modelos de roles predominantes utilizados
son individuos. El sistema asume que una persona debe ser
tenida como responsable de los resultados de una organización
y por cada una de sus piezas.
Es
importante hacer notar que el hecho que si bien el liderazgo
compartido existe, esto no constituye una práctica
común, ahora bien, la dualidad de líderes no
necesariamente es mejor que un solo líder, muchos
ejemplos visibles de liderazgo compartido han terminado en
fracasos.
Ante esta situación
se hace necesario preguntarse ¿cuándo dos cabezas
de liderazgo son mejores que una? La respuesta más
simple es, cuándo los retos que una organización
enfrenta sean tan complejos que requieran de conocimientos
tan engorrosos que sean imposibles de ser poseídos
por un solo individuo, en estos casos sí se puede
hablar de un coliderazgo.
A
través de los tiempos los primeros planteamientos
de liderazgo compartido trataron, como una solución,
de configurarlo desde la perspectiva de la división
de las labores. En otros casos se habló de complementariedad
de funciones, en aspectos estratégicos, de debilidades
y de fortalezas, siempre y cuando se mantuviesen uno al otro
informados.
La
comunicación en estos casos de coadministración,
y en cualquier caso, constituye un elemento determinante
del éxito, especialmente en este tipo de poder dual.
En la mayoría de los casos de coliderazgo la existencia
o no de comunicación determinará el éxito
o el fracaso de este tipo de dirigencia.
Una
cuestión importante es que detrás de la mayoría
de los líderes surgidos con éxito, es la existencia
de un equipo que le permite llegar a cumplir las metas y
realizar las labores, sin embargo el reconocimiento por regla
general se individualiza en la cabeza del líder. Serán
resabios de los tiempos tribales de la humanidad en donde
el líder muchas veces determinaba o no la supervivencia
del grupo.
El viejo vs. el nuevo hábitat
Desde
la era preindustrial el liderazgo individualista de las estructuras
militares determinó la configuración del poder
singular. Las “operaciones” cada vez más complejas
de la época de oro de la era industrial, (las acererías,
los ingenios y especialmente los ferrocarriles que debían
operar veinticuatro horas al día ocho días
a la semana) exigieron en las organizaciones del sector privado
y público, la concentración de poder. Bien
sea antes o durante la era industrial el modelo optimo, lógico
y racional para la operación fue de concentración
de poder.
Durante
el siglo pasado, no obstante a la introducción de
formas cada vez más perfectas de hacer y controlar
las cosas, las comunicaciones y los procesos se fueron haciendo
cada vez más complejos, las estructuras operacionales
sufrieron grandes cambios que vinieron a complicar más
la simple rutina de las organizaciones conocidas hasta ese
momento, lo anterior no cabe duda lo que hizo que muchas
de ellas se hicieran ineficientes.
Ante
esta situación, progresivamente surgió la necesidad
de democratizar el poder y cambiar las viejas estructuras,
desde tiempos primitivos no se habían presentado grandes
retos a los sistemas de administración que no se pudiesen
resolver con mejoras organizacionales habilitadoras de flujos
de comunicación y procesos para que pudiese acaecer
una operación comercial, productiva, administrativa,
publica o privada.
Hasta
la misma computación, que en sus inicios tenía
tendencias centralizadoras tuvo que cambiar, progresivamente
con la aparición de la computación distribuida
y la relación cliente servidor de la
Internet ha surgido todo un hábitat que permitió la
implementación de la esencia del trabajo en la red,
Networking, (Trabajar en Grupo y Compartir Información).
Paralelo
al desarrollo de este nuevo mundo virtual, cada vez han aparecido
más herramientas innovadoras y simples para crear
y manipular información formal que permiten trabajar
en grupos virtuales con individuos ubicados en distintas
localidades, compartiendo la misma información de
la organización con el fin de crear una nueva sinergia
organizacional compartida.
Las
oportunidades de nuevos protagonismos dentro de la organización
es una necesidad que imponen los ciclos del nuevo hábitat
virtual y la complejidad cada vez más creciente de
las organizaciones. No cabe duda que son necesarias nuevas
formas de pensar que habiliten innovadoras instancias operativas
para la organización, nuevas formas de agregar y desagregar
valor, a un menor costo, más flexibles y con una entrega
más rápida y eficiente.
En
estos tiempos y a través de la historia se ha demostrado
que las organizaciones que dependen en un único líder
corren un riesgo considerable ya que cuando esta persona
se retire, deja el trabajo, o muere, la organización
pierde su continua capacidad para sobrevivirse.
Los diversos roles, funciones y actividades en el coliderazgo.
Algunas
organizaciones, multinacionales, han dividido por sectores
productivos su administración lo que les ha traído
grandes ventajas, si bien es necesario admitirlo que en algunos
casos esto no ha funcionado, en gran parte se ha debido,
como ya se ha mencionado, a problemas de comunicación
entre los colíderes. En cierta forma el coliderazgo
ha permitido que los líderes dispongan de más
tiempo para empaparse de lo que esta ocurriendo, donde esta
la acción en el mercado, en el campo, esto ha permitido
comprender mejor la ubicación del producto, la organización
y cuáles son los retos constantes de esta.
Liderazgo
compartido es lograr hacer las cosas a través de la
combinación del esfuerzo de todos de manera concertada,
distribuida y compartida entre dos líderes hacia un
juego de estrategia el cual opera con nuevas reglas de trabajo
en grupo compartiendo información. No se trata de
que uno sea más inteligente que el otro, debido a
que hay tanto trabajo para hacerlo solo una sola persona,
no existe un individuo con capacidades suficientes para saber
cómo hacerlo todo, de lo que se trata es que ambos
trabajen en grupo (entre los líderes) para llevar
a la organización hacia ámbitos más
altos de rendimiento organizacional conjunto y en armonía.
Desde
el inicio será importante tener claro como las labores,
las funciones y roles se dividieron al comienzo, cuan complementarias
son las capacidades, las orientaciones emocionales y los
desempeños en los roles de los liderazgos, si la selección
fue como grupos o individuos, como estos trabajarán
en conjunto, y como involucrarán a otros al equipo
de administración.
En
algunos casos los coliderazgos son “forzados”, tal es el
caso de una consolidación de dos organizaciones grandes
en donde una, predominante, puede comprar a la otra y en
cierta forma imponer la administración dual, o bien
las organizaciones pueden decidir establecer una alianza
estratégica para consolidar operaciones con lo que
habrá que negociar; finalmente esta el caso en que
ambas organizaciones fueron forzadas a consolidar lo que
implica muchas veces cerrar divisiones completas debido a
dualidad de funciones.
No
cabe duda que en todos los casos lo difícil es cómo
se divide el trabajo, esto puede hacer que estas operaciones
resulten exitosas o en fracasos rotundos. Sin embargo en
el fondo los resultados dependerán de cuan duro se
trabaje en lograr las metas y la constancia de la comunicación
para mantener un posición unificada sobre los temas
principales.
La
selección del equipo de liderazgo constituye otro
punto importante a determinar, un hecho importante son las
relaciones interpersonales de las partes actoras como miembros
del equipo y la confianza o no que estas puedan lograr, un
factor determinante en la escogencia de un colíder
deberá ser, aparte de otras cualidades, su historial
de relaciones interpersonales.
Liderazgo para el cambio
Debido
a la complejidad cada vez más creciente en la mayoría
de las organizaciones el coliderazgo se ha convertido en
una necesidad, especialmente cuando se necesita liderar hacia
el cambio en las grandes organizaciones. Las posibilidades
de éxitos incrementan especialmente cuando las partes
se involucran jugando roles diferentes y complementarios,
tal es el caso de un división entre administración
e investigación (estrategia, nuevos negocios) y desarrollo
(innovación vs. operaciones); en algunos casos esto
se ha convirtido en un triología, de administración,
atención y servicios al cliente (asuntos externos),
e investigación y desarrollo (innovación, gente
y operaciones), todos con excelentes resultados.
En
todos los casos las comunicaciones fueron fundamentales para
alocar el crédito de éxitos y los fracasos
del liderazgo compartido, para manejar las crisis, determinar
trabajos compartidos específicos, planificar toma
decisiones conjuntas y desarrollar posiciones comunes en
los principales asuntos organizacionales. En la medida que
se responda a las preguntas de ¿Cómo podemos
servirnos el uno al otro? ¿Cuáles áreas
en la organización necesitan de nuestro liderazgo
para que la organización tenga éxito? ¿Cómo
nos vamos a comunicar para que no nos majemos nuestros propios
pies?
La
coordinación y la alineación en toda organización
bien sea de liderazgo unipersonal o dual, este debe comenzar
con buenas comunicaciones, espontáneas y constantes;
sin embargo en algunos aspectos éstas también
deberán tener un carácter formal, especialmente
en aspectos de desarrollo de posiciones comunes y estratégicas.
También será necesario dejar un espacio para
el debate abierto entre los comités de liderazgo con
el fin de elaborar estrategias y otros de planificación
futura. Es necesario proveer el marco estratégico
y la acumulación financiera, entre más accesibles
sean los conocimientos explícitos, más fácil
será para que este se relacione con el conocimiento
implícito en los individuos, solo de esta manera se
logrará iniciar la creación del conocimiento
estratégico.
Muy
importante del proceso de selección de liderazgo es
la “química” que logran los líderes y la facilidad
de lograr relaciones fácilmente, en este caso no se
trata tanto de dividir si no de crear en conjunto, ambos.
En el caso del liderazgo conjunto es muy provechoso hacer
la escogencia de ambos líderes de manera conjunta
para lograr la mayor compatibilidad posible entre ambos.
Muy
importante es cuando se habla de comunicar para el liderazgo
es el uso que se le puede dar a las TIC's para verdaderamente
implementar nos solo nuevas formas de trabajar en grupo si
no de compartir información, de disponerla, ubicarla
y porque no servirla vía los instrumentos de la
Intranet.
Recomendaciones para los líderes (bicéfalos e individuales)
En cuestiones de Estrategia:
Bregando en el nuevo mundo
En
el mundo de la Internet para tener éxito respecto
a las metas es importante tener presente que existen nuevas
formas para competir, y para jugar el nuevo juego de la estrategia
hay que conocer las reglas del nuevo mundo.
Para
aquellos administradores individuales y conjuntos que quieren
abandonar sus viejas estrategias o para evolucionarlas, se
propone como guía básica las siguientes reglas
para elaborar estrategias que permitan competir en el filo
de la orilla del hábitat digital; es aquí donde
el nombre del juego cambia.
Regla número uno: Las ventajas son temporales
En
el filo del borde de este nuevo hábitat los gerentes
deben percibir la ventaja competitiva como algo pasajero;
nunca pueden perder de vista el hecho que la estrategia exitosa
que funciona hoy, quizás no funcionará mañana,
razón por la cual se deben enfocar continuamente
hacia la generación de nuevas fuentes de ventaja.
En sus mentes, el cambio debe ser considerado como una oportunidad
no una amenaza.
Regla número dos: La estrategia es diversa, emergente, y complicada
Los
gerentes que compiten en el borde emergen haciendo una variedad
de movimientos, analizando lo que ocurre, y siguiendo firmemente
aquellos que funcionan. Estos terminan disponiendo de una
variedad más amplia y con mayores tipos de estrategias
sorpresivas que los otros.
Regla número tres: Reinventarse es la meta
En
el borde los gerentes deben buscar las oportunidades para
reinventar sus organizaciones y hacer las ganancias fluyan.
En cuestiones de organización
Regla número cuatro: Viva en el presente
El
marco de tiempo más importante es hoy. Las organizaciones
que compiten en el borde utilizan apenas suficiente estructura
para evitar que las cosas comiencen a volar cada una por
separado, hay que mantener la organización lista para
el cambio y los gerentes deben estar al acecho de las oportunidades,
siempre habilitando suficiente espacio para la innovación,
personalización y experimentación.
Regla número cinco: Estire el pasado
Los
gerentes en el borde comprenden que cuando se persiguen nuevas
oportunidades el pasado muchas veces es la más grande
ventaja; el uso inteligente del pasado ahorra tiempo, ahorra
dinero y mitiga el riesgo.
Regla número seis: Alcance hacia el futuro
Los
gerentes en el borde compiten a través de un horizonte
con un tiempo más largo que los otros. Ellos lanzan
más productos y servicios experimentales, crean más
alianzas estratégicas y dan mas empleo a futuristas
que otras firmas. Principalmente han logrado un balance entre
el futuro y el presente, la idea sería no alcanzar
hacia futuras ganancias con los costos de los beneficios
del presente.
Regla número siete: "Atiempamiento" del tiempo
La
estrategia en el borde utiliza el tiempo (de manera distinta
a la velocidad) como una herramienta estratégica.
Las compañías en el borde establecen el tiempo
como un contador con el fin de establecer el paso al número
de nuevos productos que serán lanzados durante el
año, el refrescamiento de marcas, o la construcción
de capacidad de manufactura. Las organizaciones que establecen
el paso al cambio en su industria poseen una potente ventaja;
ellos entienden el poder del ritmo para obtener negocios
de manera constante y mantenerlos allí.
Sobre liderazgo
Regla número ocho: Cultive la estrategia
Los
gerentes que compiten en el borde cultivan sus organizaciones
como en las praderas, más que alinearlas como tostadoras.
La estrategia ha crecido, comenzó con la organización
del presente, incorporando algo del pasado, y luego ligándolas
con oportunidades del futuro. Es necesario comenzar con lo
básico de la organización hoy, nunca iniciar
con el futuro cuando esta creciendo la estrategia.
Regla número nueve: Conduzca la estrategia desde el ámbito
de la organización
Los
gerentes en el filo del borde comprenden que en los mercados
de alta velocidad la estrategia no puede ser inducida de
arriba hacia abajo. Hay mucho cambio que se inicia muy rápidamente,
de manera impredecible para esperar una estrategia baje a
través de la jerarquía.
Regla número diez: redireccionamiento de la organización
hacia los mercados y articulación del todo.
Las
principales responsabilidades de los gerentes que operan
al borde son la realineación de la organización
con las oportunidades emergentes y la articulación
de una estrategia emergente. Los conocimientos necesarios,
las funciones de los administradores y coadministradores
de las compañías que operan al borde son reconocimiento
de patrones, articulación de esos patrones, y pensamiento
flexible a través de los distintos marcos del tiempo.
Conclusión
Para
la estrategia en el ámbito digital los colíderes
deben estar concientes de que las TIC's y la red han dado
vida a un medio ambiente de rápido cambio, en el cual
existe una constante necesidad de cambio organizacional para
modificar hasta lo que están haciendo. Hoy día
en el ámbito estratégico los colíderes
tienen la habilidad de tratar de predecir el futuro y moverse
hacia adelante manipulando varias estrategias para el cambio
como son up-sizing, downsizing, rediseño y restasking
(cambio de roles). Los primeros dos (up-sizing, downsizing)
suelen ser aplicados por las organizaciones que no se adaptan
al cambio. Las organizaciones que si se adaptan al cambio
suelen aplicarse las otras dos (rediseño y restasking
o cambio de roles). Rediseño implica cambios en la
red social de la organización cambiando quien reporta
a quien mientras que retasking implica cambios en la red
de conocimiento al cambiar quien hace qué.
Finalmente,
para que un buen liderazgo logre sus metas es necesario tener
excelentes cualidades de comunicación, tener inspiración
y ser constructor de relaciones. Claramente liderazgo es
la combinación de cualidades personales y capacidades
adquiridas. Sin embargo la integridad y la ética personal
constituyen las principales cualidades que deben tener todos
los líderes. Ahora bien sobre todas estas cualidades
están el constante aprendizaje de liderazgo y primordialmente
su complemento, la lectura.