Bienvenidos, estamos para servirle... Volver al inicio del Centro de Conocimiento. Welcome to The Knowledge Center" we also have a bilingual  version. Pronto tendrémos un motor de búsqueda para servirle mejor.
 
Áreas de especialización de conocimiento.
Tenemos una gran cantidad de recursos de la red para usted y más...
Visite nuestro Centro para realizar sus investigaciones.
Acceso a Gobiernos, Internacionales, Regionales, Nacionales, Locales y Virtuales.
Estamos trabajando para servirle mejor...
Acceso a gran diversidad de repositorios de información jurídica en la Internet.
Información sobre la Reingeniería Humana
Conozca nuestros servicios...
Conozca nuestro sistema de Seminarios, Cursos y Confrencias.
Tiene problemas sobre: Tecnología, Comercio Electrónico u otros similares, solicite nuestra opinión, es gratis...

Nuestra Misión Quienes somos Nuestros proyectos

“¿Qué es la Biblioteca?”
Resumen del artículo de Susana Sander

Autor: Lic. Guillermo Augusto Pérez Merayo

La autora hace una evaluación de la “larga tradición histórica de la Biblioteca” y la adaptabilidad “cualitativa y cuantitativa” de esta institución a través de los años. Este proceso de transformación ha ocurrido según la autora debido al “aumento de prácticas, instrumentos y medios de conocimiento innovadores”; y a las múltiples e históricas definiciones de biblioteca que en algunos casos hasta han oscurecido su objeto de estudio a la más básica esencia de simplemente ordenar lo que la autora llama “objetos sensibles” o el concretum de nuestra ciencia. De esta manera, indica la autora, ante esta simplificación de las funciones de la biblioteca, “razones externas” han venido a demandar un cambio de sus funciones, todo esto en cierta forma ha llevado a la profesión a una pseudo perdida de identidad y del norte de la profesión, la que ha causado la “muerte de la Biblioteca”.

Esta situación, no ha permitió comprender “plenamente cual era la finalidad de su existencia y, con ello, la justificación de su presencia en nuestra sociedad y en nuestro mundo actual, pasado y futuro.

Esto induce a la autora a plantear unas preguntas fundamentales como ¿Qué es la Bibliotecología en si misma? ¿Qué es lo que determina esencialmente la que sea la Biblioteca y no otra cosa? ¿Cuál es el ser y la esencia de la Biblioteca?

La autora con estas preguntas prepara el ambiente para introducir un nuevo concepto de biblioteca para luego establecer una nueva hipótesis sobre esta institución.

Con este fin intenta demostrar que la biblioteca en si, como “recinto o edificio,…,…,no expresa su esencia,…,…,aunque este sea un medio primordial para realizar sus funciones”; ni los libros, ni los documentos per se, ni la integración de todas las bibliotecas existentes en un periodo en el tiempo tampoco constituyen la esencia de la biblioteca.

Como pretexto para su teoría alega la autora que: el análisis realizado hasta este punto “muestra que: espacio, tiempo y cantidad no son suficientes para comprender el ser de una biblioteca.

Sobre estos presupuestos introduce, en su escrito la autora, sobre la forma de la biblioteca, la parte material, (el concretum), e intenta entresacar de su crítica, dos conceptos: el Sistema de Clasificación Bibliotecológico (SCB) y el Sistema de Clasificación de las Ciencias (SCC).

Con el primer concepto la autora limita las SCB, a aquello que comprende la organización y disposición ordenada de libros, revistas, casetes, videos, microfichas, etc., limitando la esencia de la Biblioteca a su Sistema de Clasificación que la hace presente. Este, el sistema de clasificación, dice la autora, “funda y da fundamento a la Biblioteca” y en lo esencial estos sistemas son los que trascienden lo puramente formal de estas instituciones.

Ahora bien dice la autora, los SCB no solo comprenden lo puramente formal en su aspecto externo, sino también el interno, o sea al abstractum; es en el SCB que se dispone de manera ordenada y deductivamente, pero se ordena bajo el principio cognoscitivo que ordena el conocimiento comprendido en dichos materiales, solo como un medio para abstraer el contenido cognoscitivo de una biblioteca.

El segundo concepto propuesto por la autora, el Sistema de Clasificación de las Ciencias, es propuesto como una “unificación” de todos los conocimientos en un sistema único en el cual se reflejan la lógica de los objetos y las concepciones generales sobre el mundo y su conocimiento, por el hombre. Estos, los SCC indica la autora, son sistemas de organización de los conocimientos científicos, donde la conexión entre las ciencias que se ordenan está dada por la conexión de los objetos del conocimiento científico. De tal forma, indica la autora, la relación recíproca de la ciencias determina la arquitectura general de todo el conocimiento científico, el cual se ha constituido, a los largo de su producción histórico social, en un fenómeno que reclama al conocimiento mismo su sistematización.

Basada en lo anterior la autora intenta derivar que, igual que todas la ciencias, la finalidad de los SCC es satisfacer la necesidad de la biblioteca de sistematizar su objeto de estudio.

Con esta dualidad de conceptos los contenidos de los SCB no son como los SCC que si son representativos y corresponden a su época de elaboración. Alega la autora que los SCB pueden variar el orden en que agrupan las disciplinas cognoscitivas, lo que no ocurre en las SCC debido a que “trascienden el contenido de conocimientos científicos hacia lo que podríamos llamar conocimientos culturales en general”.

Con miras a afirmar más su posición, la autora hace una pregunta sobre ¿Qué clasifican los SCB? Inmediatamente indica que “estos clasifican el conocimiento concretizado en distintos materiales objetivos”. Con esta definición la autora intenta diferenciar aún más la dicotomía establecida, confirmando que los SCB responden a la existencia de materiales concretos en los que se objetiva el conocimiento social no solamente el científico, contrario a los SCC que “depende de la producción científica de cada época, y por lo tanto, son sistemas esencialmente abstractos, “es decir que reproducen el conocimiento intelectual-científico”.

Continua la autora diciendo que los SCB organizan “simultáneamente dos ámbitos contradictorios de existencia: el Concretum de los materiales sensibles y el Abstractum de su contenido cognoscitivo; conformando una síntesis dialéctica.” Esta síntesis condiciona la presencia de colecciones que dan forma a la biblioteca y la hacen patente en la comunidad como núcleo materializado de conocimientos científicos dinámicos.

Deriva la autora con los alegatos de su discurso, que esta definición de conocimiento no es suficiente ya que el problema de conocimiento tienen un conjunto de facetas llevan a una comprensión más profunda de concepto de biblioteca.

Para fundamentar aún más su propuesta integra a su discurso la definición de conocimiento por medio de la presentación del problema del conocimiento y las dos vertientes de esta problemática, la primera que versa sobre el problema de las condiciones de posibilidad, (necesarias como suficientes) del sujeto para conocer. La segunda, la epistemológica, metodológica o teoría de la ciencia, o de las condiciones de posibilidad, también necesarias y suficientes del conocimiento científico, de su objeto como de su sujeto epistemológico.

Discurre en su discurso la autora entre las distintas percepciones que sobre el conocimiento históricamente han surgido entre el sujeto conocedor (individuo humano) versus la epistemológica en que la ciencia es el sujeto; y el objeto del conocimiento (la realidad que circunda al sujeto versus cualquier entidad que permita su medición, previsión o limitado control) de esta última surge el conocimiento científico.

Aclarada la anterior problemática del conocimiento la autora introduce otro concepto histórico, el “conocimiento dialógico” el cual es calificado como una expresión objetiva de un hecho y que ocurre con la triangulación de los sujetos con el objeto.

En cierta forma indica la autora que el conocimiento como tal surge de la relación dialógica que es una referencia dinámica del individuo con la realidad objeto, el cual se convierte en tal conocimiento cuando sus características efectivas son integradas a la comunidad humana. Es decir que el conocimiento “no es una relación del (os) sujeto(s) con el (los) objetos(s), si no que la relación es una simbólica,…,…,que se establece entre los dos sujetos (dos mínimo) con referencia a la exterioridad que adquiere su significación como tal, solo a través de aquella relación entre sujetos”.

Por ende el conocimiento como adquiere tal valor cuando ha sido integrado a la comunidad humana, siendo la comunidad humana la estructura básica que convierte lo observado en algo simbólico y que posteriormente se consolida en conocimiento. La autora establece una relación estrecha entre comunicación y conocimiento, ya que la comunicación consolida helecho observado y en la mayoría de los casos se presenta en conocimiento científico. Con esta relación, la autora deriva en que el conocimiento es como una forma específica de comunicación a través del leguaje requerido para hacer común al otro, notas singulares de la realidad.

Progresivamente, la autora de distintos supuestos deriva y estipula que los SCB tienen por esencia el ser comunicados, la finalidad de estos es participar a la comunidad sobre los materiales que comprenden la biblioteca y potencialmente compartirlos con esta. Los SCB deben ser comprendidos en su contenido real, como una estructura cognoscitiva concreta, que se hace patente en su existencia misma, siendo su finalidad comunicativa. Está conformado por los contenidos cognoscitivos que ordena para mantener activo el material impreso y realizar la finalidad propia de esta institución: el ser comunicado.

Por ende la finalidad de la Biblioteca, por ser un núcleo de conocimiento dinámico, cuya finalidad esencial es comunicar esos conocimientos, hacerlos comunes en la comunidad donde esta instalada, engrandecer a la comunidad al activarla con el conocimiento que le hace presente.  

Para entender la finalidad histórica de la Biblioteca, es necesario ir más allá de cuestiones existenciales en las cuales esta institución se confunde con el libro y documento  más como un fin, el concretum, que un medio en el cual se instrumentaliza el abstractum que compendia la totalidad del concretum. Esto de ver a la biblioteca como un conjunto de funciones sin contenido cognoscitivo, no ha hecho más que rebajar a la institución de su contexto histórico. Este tipo de conceptos no ha hecho más que limitar el verdadero campo de aplicación de la Biblioteca, el comunitario (bien sea por su satisfacción a la comunidad territorial -entorno- o por el tipo de material que satisfaga a una comunidad intelectual –mental-) y de suplir las necesidades de información y conocimiento que la sociedad presente demanda.

Por ende la biblioteca debe comprenderse como un centro de conocimientos comunitarios al cual hay que incorporar los conocimientos científicos y tecnológicos para la satisfacción de las necesidades de la comunidad que sirve y del progreso social.

Volver al inicio
Volver a la página principal


Director del Centro -- Lic. Guillermo Augusto Pérez Merayo, Universidad Complutense, Madrid, P.O.Box, 4328- 1000, San José, Costa Rica, Curriculum.

 

Privacidad   |   Contáctenos

Technical questions: webmaster@centrodeconocimiento.com
© 1997-2009 Centro de Conocimiento. All rights reserved.