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La sociedad de la información y del conocimiento

Diana Cecilia Ortega Amieva, Directora General para el Desarrollo Educativo, ANUIES. El documento de análisis constituye una ponencia presentada por la autora en una mesa redonda.

La autora inicia el artículo partiendo del principio, el cual reitera en todo el artículo, de que la sociedad contemporánea se encuentra inmersa en “constantes transformaciones” que inciden en todos los ámbitos del saber humano y que inciden en los diversos actores de la sociedad mexicana. Estos cambios inciden particularmente en las estructuras que conforman las instituciones de la educación superior.

Inicia su propuesta con un primer planteamiento en el cual intenta dilucidar en que tipo de sociedad están inmersos los mexicanos. En el proceso de construcción de la sociedad que emerge “y en la cual debemos ser participes activos” no existe claridad entre los especialistas en la materia sobre en que etapa estamos, si en la sociedad del conocimiento o en la etapa anterior, la sociedad de la información la cual “sirve de base a la nueva época que se esta gestando”. Otros autores suelen conjuntar ambos conceptos, sociedad de la información y del conocimiento debido a que en la historia es muy difícil dilucidar el paso de una etapa a la otra. La autora propone utilizar el término de sociedad del conocimiento para referirse a la etapa de transición que se desarrolla en el momento.

Establecidos estos presupuestos la autora procede a presentar una serie de rasgos representativos de nuestra época.

Como parte de esta época de cambio se vive un momento en que el conocimiento adquiere un valor innegable y un crecimiento sin precedentes del conocimiento de la humanidad. Esto, no cabe duda afecta a las instituciones educativas las cuales deberán actualizar sus acreditaciones ya que si los estudiantes no reciben su educación acorde con las últimas tecnologías no estarán capacitados para desempeñar adecuadamente su  profesión. Por otro lado la concepción de la educación como una etapa de la vida cambia para convertirse en un evento que se extiende a través de toda la existencia de un ser humano.

Por otra parte el crecimiento vertiginoso de las ciencias y especialmente las tecnologías de la información y las comunicaciones han cambiado al mundo convirtiéndolo en una aldea.

Otro de los efectos de esta etapa de cambio es el exceso de información con se ve afectada la sociedad y que surge de los distintos medios existentes y los nuevos que ha aparecido recientemente, como la computadora y la red. Ante esta situación es necesario poder discernir entre información de calidad y más aún se hace necesario preguntarse si se está educado para informarnos.

Ahora bien estos no son los únicos efectos, en la educación es necesario analizar la importancia del trabajo en red. Es en este ámbito donde se hace posible la formación de grupos de trabajo que comparten información de manera inmediata y desarrollan proyectos de investigación que se encaminan a la formación de verdaderas comunidades de aprendizaje, que logran, por su propia naturaleza, la movilidad de estudiantes y docentes.

Pero es necesario no solo que esto ocurra en las redes de la educación superior, sino que se debe considerar todas las instituciones del sistema educativo nacional. Es necesario integrar a todos los ámbitos relacionados con el fin de desarrollar actividades de formación y extensión, así como de transferencia de conocimiento y tecnología. Las redes por ende son otro signo de la sociedad del conocimiento.

Otro elemento que la autora indica en el ámbito educativo tiene un valor fundamental en la nueva sociedad es la cooperación que, junto con la movilidad y el intercambio académico, constituyen estrategias para el fortalecimiento de las Instituciones de la Educación Superior.

Indica la autora que en la sociedad de conocimiento, “el conocimiento constituirá el valor agregado fundamental en todos los procesos de producción de bienes y servicios de un país, haciendo que el dominio del saber sea el principal factor de su desarrollo automatizado”.  Esto demuestra que la generación del conocimiento será la base sobre la cual se fundamentará el desarrollo de las naciones.

Ante este panorama las instituciones de educación superior juegan un papel fundamental, y enfrentan desafíos con miras a su desarrollo en el tercer milenio, principalmente la educación superior se convierte en la puerta de acceso a la sociedad del conocimiento. Para hacer frente a este reto es fundamental promover el cambio en las instituciones, en sus docentes, en sus estudiantes y, por consiguiente, en sus estructuras académico administrativas.

Hace mención la autora a la clasificación de las universidades que ha hecho el estudioso en la materia el Doctor Albornoz, venezolano quien describe la evolución de la Universidad Central de Venezuela la cual ha transitado por tres etapas a saber:

La Universidad Tradicional. Para este tipo de entidad la docencia es el propósito fundamental y de la cual se nutren los estudiantes quienes deben desarrollar un currículo que al cubrir unos créditos otorga un título. Especial es que la educación es discontinua y el tiempo de trabajo se ve sujeto a que se impartan las clases para poder asistir a ellas.

La Universidad de la Era Industrial. Esta se caracteriza por que existe una jerarquía del saber un donde el nivel más alto lo ocupa el docente, debido a que el proceso se centra más en la enseñanza que en el aprendizaje. Las actividades universitarias pretenden cubrir las veinticuatro horas del día a través de servicios de extensión que se proporcionan en bibliotecas, laboratorios y talleres; estos y las tecnologías de información y comunicaciones se emplean tan solo como elementos de apoyo a los programas educativos.

El tercer tipo de Universidad es el de la Era Digital. Esta se caracteriza en que el proceso educativo se centra en el aprendizaje, se favorece la educación permanente y las tecnologías constituyen una herramienta que permite la adquisición y transmisión de la información, la disponibilidad de estas últimas suele ser de 24x7.

Ante esto se pregunta la autora sobre ¿cuál sería el papel de las bibliotecas en ese transito de las universidades tradicionales, que constituyen la mayorías de la universidades de América Latina, hacia las de la era digita?

Las instituciones de educación superior no solo enfrentan el reto de ser una compuerta de acceso a la sociedad del conocimiento, si no que deben atender con calidad a la constantemente creciente masa de estudiantes y ofrecerles servicios educacionales gran calidad que integren elementos humanistas con una sólida capacitación técnica y científica.

Las bibliotecas como espacios naturales para: Informar para educar.

La autora hace referencia a un estudio realizado por una institución mexicana conocida como ANUIES con el fin de conocer las características y prácticas sociales que realizan los estudiantes como tales y como sujetos pertenecientes a universos culturales más amplios. En el estudio se analizaron entre otros, la frecuencia con que acuden a los servicios que ofrecen sus instituciones para la búsqueda y adquisición de información y la adquisición de libros y revistas, el uso de la Internet para los mismos fines y el préstamo de los materiales impresos.

Algunos de los resultados fueron que la mayoría de los estudiantes (86%) casi siempre acudían a las bibliotecas de sus organizaciones para buscar información; en segundo lugar con un 44.4% recurría al préstamo de materiales; en tercer lugar estuvo que los jóvenes compran libros con un 41.2%, la Internet en cuarto lugar con un 40.7%. Solo un 26.7% contestó que usaba la hemeroteca de su organización.

El estudio también contempló cual era la opinión que los jóvenes tenían de los bibliotecólogos obteniendo una calificación alta sobre los servicios que prestan estos “actores de la información”.

Aspectos que se pueden deducir de los anterior es que las bibliotecas siguen siendo fundamentales para los estudios, y en la sociedad del conocimiento los espacios bibliotecarios adquirirán una mayor relevancia. Se considera que en un futuro las bibliotecas y los centros de información serán los depositarios naturales de los acervos que consignan los avances a escala mundial.

Cómo decía el Doctor Fidel García González de la Universidad de Camagüey de Cuba, “...,la biblioteca universitaria  tiende a redimensionarse como centro gestor de información y productor de conocimiento, lo cual la convertirá en el corazón y sistema circulatorio de la vida universitaria.”

Es aquí donde considera la autora que las bibliotecas deben reconceptualizar su papel, cambiar y transformarse en espacios que permitan informar para educarse.

Las Bibliotecas y la Sociedad del Conocimiento

La digitalización implícita en el nuevo sistema ha influido en todos los aspectos a la información, y por ende ha afectado a las bibliotecas donde hasta ahora se había depositado la información en formatos analógicos, hoy día se habla de bibliotecas digitales, las cuales dice la autora serán fundamentales para todas las modalidades de la educación.

La forma y metodología de los estudios también se ha cambiado en donde hoy día se habla más de una educación centrada en el alumno y no en el educador; de esta manera el autoestudio adquiere una mayor prevalencia y se relaciona estrechamente con la velocidad de aprendizaje de cada individuo.

Las bibliotecas en el futuro serán los sitios donde acudirán los estudiantes para buscar la información más actual, “para hacer un tratamiento creativo de la información que le permita generar nuevos conocimientos”.

Como dice la autora “en pocas palabras se debe educar para informar”, según el Doctor Fidel García González al educar para informar es necesario incorporar al curriculum asignaturas encaminadas a dominar las herramientas informáticas y a usar los servicios de información. También deben incluirse otros elementos como el manejo del idioma inglés, lenguaje ambiental de la Internet, la promoción de valores que promuevan un compromiso ético con respecto al manejo, difusión y creación de la información y el conocimiento.

Concluye la autora indicando que en la sociedad del conocimiento, en la universidad del siglo veinte las bibliotecas convencionales, además de ser un componente indispensable para conformar redes interinstitucionales, también complementarán sus funciones y propósitos con la biblioteca virtual, pues esta:

  • Habilita las consultas en la Red (WWW)
  • Selecciona fuentes de información con los criterios de evaluación de la publicaciones impresas y de criterios solo aplicables a las publicaciones electrónicas
  • Habilita la conjunción de bibliotecas, colecciones, productos y servicios de información de diversas instituciones y proveedores
  • Ofrece un interfaz común para todas las fuentes lo que facilita el acceso
  • El acceso a través de la red es permanente, sin problemas de espacio y tiempo

En general las virtudes de este tipo de instituciones son que conjugan las cualidades de los centros de información para generar y gestionar información, esto ocurre con la formación de redes académicas que superan el espacio nacional que implican compartir de manera inmediata grandes cantidades de información actualizada, vía la digitalización y el uso de la Internet.

Finalmente termina la autora haciendo referencia al nuevo papel que jugarán los bibliotecólogos de estás bibliotecas digitales, con nuevas funciones que responden a un contexto diferente. Alude que en la sociedad del conocimiento y ante la creación de bibliotecas digitales, el bibliotecólogo será un formador de usuarios, que auxiliará a estos en la búsqueda de información; diseñará tutoriales para facilitar su labor, estará al tanto de las fuentes y de la información que requieren los centros de información y usuarios, conocerá más a fondo los procesos legales relacionados con los derechos de autor y promoverá y participará en todas la áreas relacionadas con la bibliotecología.

En síntesis, el bibliotecólogo de la sociedad del conocimiento deberá convertirse en un gestor de la información.

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